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Desarraigadas formas del decir e interrogar...

viernes, marzo 24, 2017

De a dos...






Suave esperanza,
declive de las tardes
con el enfoque de dos lentes.

Alguna vez,
una paloma de dos dádivas
retorna en el horizonte.

Fastidio de muros,
con música extranjera 
con estropajos de dos miradas.

Un comentario 
para acompañar la ternura, 
y una larga repetición comentada.

Juicio con dos alternativas, 
haciendo la cama 
dejando el último epitafio.

A pesar de los delirios, 
podemos entre-tejar los silbidos, 
las trenzas y dos rosas.

Arriba se defiende, 
quizá del grosor azul 
de la fractura doble.

Separar dos sombras,
sin volver a pensar, 
un escombro a lado del otro.

Bueno, no insisto 
en la levedad de la unicidad,
en las mitades del sentido común. 

viernes, marzo 17, 2017

Liquidez




Cada vez más líquidos 
al sacarnos la sangre, 
al entropezar la palabra, 
al dejar los rituales 
por un par de ropajes.

Recuerdos 
colgados de memorias, 
disueltos, 
con viejos tristes 
con nietos sobrescritos.

Tantas tardes lentas 
con poco viento, calor 
y tés tejidos a crochet,
ahora con la torpe elocuencia 
del sexo en el automóvil.  
  
Es tan rápido 
el desquicio del saber, 
las historias sagradas 
con sopores geológicos 
y carbono catorce.

Nos hacemos líquidos 
en las noches, 
siempre pasionales 
con besos numerados  
en el fin de la historia.

Tratando de repetir 
ceremoniales ancestrales 
en la furia de las tormentas, 
entre señales virtuales
y modas angustiadas.

Juntando cables
desconocidos 
en la química de los cabellos, 
de los sistemas operativos 
reposando en soledad. 

Enredando las venas,
los iconos, 
la liquidez niña 
ensancha la escritura, 
la velocidad para olvidarnos.

lunes, marzo 13, 2017

Desde otro mundo**

Llevo menuda conciencia
sobre una luna desmesurada,
vacíos los cordeles
para colgar el alma mía.

Llevo la suerte de un oráculo
bajo los techos de la indignación,
impregnada de helechos
con una visera para evitar el sol. 

Llevo la constancia de escribir,
desde las primeras luces
hasta el término de la vigilia,
en noches con trapos viejos.

Llevo las nostalgias 
estrujadas en celdas
en un mismo recuerdo
con la ilusión del inicio.

Llevo la amígdala con grasa,
miles de años,
para recoger los golpes de luz
y saber que es tu nombre.

Llevo la estatura y peso
de las golondrinas 
y no quepo en los espacios
que vas dejando tras las estrellas.

Llevo borradores borrados
de asuntos livianos,
te das vuelta y te miro,
el pasado con tu zodiaco puesto.

Mi incipiente traducir
tus textos al trinar de los canarios
y, si de verdad crees, 
deja de escribir sobre tus codos.

Por que llevo la nariz con sol,
me suelo preguntar sobre los colores
y llevo raseros lejanos
en medio del plasma de un retrato tuerto.
  
Iluminar bajo las sábanas,
rascarme la espalda en los epitafios,
y tu no asistes a las ferias de los que ríen 
con tu cara triste y las mangas descosidas.

Llevo la constancia de escribir
hasta que las letras se agotan,
me escarben el cerebro,
el demiurgo que llevamos dentro.

Ya el cansancio de descifrar me aturde,
y con escaras en cada renglón 
cerceno la realidad,
las dimensiones con sus vestidos puestos.

Todo está revuelto, difícil de recordar,
y te llevo entre portones, bancos de parque, 
con los fantasmas necios tras los espejos
y si te llamo, es porque está haciendo frío.

Llevo una cruz
en un llavero de tagua
y destapo una tumba
para cubrirme con su oscura tierra.

Llevo un agujero
para ver el mundo
desde otro lado
desde otro mundo.

miércoles, marzo 08, 2017

Primeras veces...




En las primeras huellas,
bajando las lluvias, 
sintiendo las rocas, 
la vertical mirada 
de las primeras creencias.

A veces de frío,
a veces de humedad,
los paños a modo de armaduras
con los calostros mañaneros 
y la dura mano 
rebanando los reflejos, 
las presencias 
entre finas garras 
y la muerte de la lanza.

Con las costumbres 
de las sequías, 
el rojo rupestre 
de los muslos,
colgaban de faldones tejidos 
el recogimiento  
de palabras y sus gestos, 
las espaldas del deseo, 
del sueño del temor 
y la reiteración de las hojas,
los ojos de humo.

Y en el gineceo,
las primeras confidencias, 
las primicias del desnudo, 
a depredación de los cuerpos, 
la locura por las mutilaciones, 
la succión de la vida.

Energía de estertores 
en cofradías orales,
la reiteración de las entidades, 
de cortezas, colmillos y entrañas, 
clausurando la fiereza demoledora 
de extensos cabellos, alientos poderosos, 
destinos malditos, desgarrados,
sucesión de pánicos
más allá del fuego, 
de las luciérnagas del universo 
y entre las goteras oscuras,
las luchas con los metales, 
la sospecha de nuevas tierras, 
de nuevos astros dando vueltas 
y la bondad del pelaje divino.

sábado, marzo 04, 2017

Me deformo




Yazgo, deforme
en duras sombras 
con tierra, 
con asombro, 
y vuelvo a verme
las manos de la edad,
atadas a venas cercanas 
desesperadas, atrapadas, 
en la mecánica de los huesos
con los que deambulo 
en las simetrías,
en los trozos horizontales
con las hierbas, 
y mis líquidos desvarían
con afán cimarrón, 
por la boca, los oídos,
y las ganas de llorar 
de reojo, se diluyen incandescentes, 
de espalda a la locura,
a la galaxia gutural 
de no saber lo que hay dentro
de este cuerpo con sus hipos, 
órganos hinchados, 
depilados para escapar al espejo, 
los cabellos uniéndose, 
amarándose a los pies 
y el sexo escondido, 
escindido 
en un acertijo elegante, 
bañado, perfumado, 
con el dolor de las costillas
que encubren la bilis, 
la rutina del ojo
calculando las formas 
como única manera 
de defenderme de lo real.

Me dejo estar con mi piel 
y me deformo.

martes, febrero 28, 2017

Podría ser..**





Si las estrellas
fuesen de papel,
escribiríamos los colapsos
sobre ellas.

Si los diciembres
se descascararan,
no llegaríamos
a fin de año.

Si no hubiera gravedad,
los verbos
no se pegarían
a los sujetos.

Si las cosas feas
no se pudieran colgar,
todos los clavos
serían bellos.

Si en una hora
pudiésemos vivir,
toda la felicidad del mundo
siempre alguien lloraría.

Si en la cabeza
descuartizan el cerebro,
por ningún lado
estará la dignidad.

Si en la mañana
despiertas con un político,
no te hará nada
ya están muertos.

Si no pudiésemos ver
lo evidente,
nos saltaría
por los dedos.

viernes, febrero 24, 2017

El sentido de las cosas




El sentido 
de la ida con el pasto mojado,
pequeño encierro,
pequeña rutina  
la de explicar lo de siempre,
sus eternos destrozos, 
arañazos de saber dónde, 
de saber cómo, 
y modelar la prístina 
clarividencia de las cosas
y tus ojos. 

Este significar 
doblando los vocabularios, 
los intersticios latentes
que vuelven con las mismas alas, 
con los vacíos de mar
que nos explican,
nos hacen sentir 
lo inaudible, 
la redondez de las cosas corrientes
que te vuelven a ver, 
a veces con desprecio, 
la razón de lo que no se ve 
en el orden cósmico 
de la cantidad, del volumen escrito,
y, a tientas, me conduces
cerrando las puertas,
las viejas confidencias 
que no se rememoran.

Explicar 
los lugares comunes
con la ingenuidad 
de las primeras flores, 
con sus lluvias 
vamos dejando 
la conformidad de una esperanza,
hileras de sentidos 
que nos despertarán 
puestos las capas, 
las ropas de lana, 
el suplicio de las alergias 
cerca, en las orillas,
en las comisuras del fin de semana.

lunes, febrero 20, 2017

Lidiando con la vida**




Imaginando cosas,
arpas, correas,
un arpón con sedimento, 
artilugios de la vida
para matar el tiempo.

No es cosa 
de suspender, recortar
figuras cercanas,
lloradas,
aferradas a un malestar,
al dolor de hospital,
a las sales del baño,
en el encuentro 
de dos burbujas
y un sueño.

Y en el despertar
pedir quedarse, 
orar a las tres,
sacudirse de los males,
prometer órbitas,
santificar los actos,
para morir
sin desvelar a nadie.

Detenerse,
ahuyentar las radiaciones,
las almas minúsculas, 
rondando a los vivos 
con espejos colgantes,
aplausos fangosos,
y nos tiran lastre,
una secuencia de gente buena
buscando explicaciones
a la caída del cabello.

Y no puedes defenderte
de la vida 
que se nos va, 
y te aprietan los ojos
mientras ajustas la contraseña
para ser diferentes,
para cambiar el mundo,
y las neuronas se acomodan
a la luz del televisor,
al azúcar,
a la leche que no engorda,
a la novela de los huérfanos
             escrita con luz de vela...!

lunes, febrero 13, 2017

Tu aura**



Reminiscencias utópicas
en cada intersticio de tu aura,
fractura escatología de tu pasado 
cerca de tu deseo.

Y esperamos pensar,
arremangadas las almas
con la esperanza de que pase algo,
que nos nieguen en los medios días,
entes del café.

Y esperamos
trenzados en los cabellos,
escribiendo tomos,
en las lápidas,
señales
junto a las hierbas
y dejar paso
a la angustia
de vivir en trama,
en rutinas,
en esperanzas de días mejores.

Desde que inventamos el futuro
nos atormentamos
con la metafísica de las cosas redondas,
con los sueños 
y formas sagradas,
en nuestra eterna tarea de testimoniar
los espectáculos del poder,
los partidos de la liga,
la desesperación
para vernos impresos.

Te dejas estar
contigua y somnolienta.

martes, febrero 07, 2017

Presencias 2

Te dejo 
los lados, 
los labios 
con afán soberbio,
con afán sufridor, 
escenificando 
las estirpes del dominio, 
el comercio de los afectos, 
mientras desatas 
las últimas cosas 
que se olvidan.

Ya no se sustentan las argucias
entre tus tacos con la lluvia,
y esgrimes esa voluntad 
por las cosas cercanas, 
por las sapiencias iniciales
cortando las madrugadas, 
restando el sueño 
a las aves que remontan el horizonte.

Interminables desquicios,
las agresiones de tiempo en tiempo
con pelusas descoloridas
y los defectos de peinarnos 
la izquierda,
de solventar la falta de alientos,
el extravío en época de engaño 
que nos permiten cerciorarnos 
que todo tiene precio, 
a pesar de las almas, 
a pesar de la miserias, 
a pesar de las vasijas 
y sus dibujos de lagartijas, 
y mezclas torniquetes, moretones, 
nubes negras con grafitis, 
y tu traje verde oliva 
se cubre de sangre 
sin misión, motivo ni patria. 

Te dejo 
un señuelo 
para la huida, 
una silla para mirar oriente.

Te arropas 
y sabes que no hubo compromisos,
no pudo haber,
tan solo, sabernos presencias
sonrosadas, 
colindantes,
fronterizas,
líneas,
balbuceos, 
a veces 
fragantes.

miércoles, febrero 01, 2017

Nuestras locuras**




Las epidemias de locura,
la devastación 
de la política,
la mutación 
de las flores en jarrones,
las grasas 
tapando las arterias, 
las puertas
y el lucro degradando 
todas las costuras del alma.

Qué podemos hacer
si nuestra intimidad 
se hace totalmente pública,
si los asteroides 
nos aplastan 
en medio de la noche,
si los infrarrojos 
nos alejan cada vez más del universo,
si no podemos traducir 
nunca más las tertulias,
si nos volvemos adictos 
a los sexos, 
y la vana esperanza 
se infecta con las plumas 
de un mamífero 
de otros tiempos.

Qué podemos hacer
en esta masiva trama
de consumidores haciéndose personas...

y la gente pasa..!

viernes, enero 27, 2017

Evolucionando

Evolucionan despacio 
las geografías y su rescoldos.

Las nueces languidecen,
el sodio pierde peso 
y las conjeturas 
adquieren precisión, 
iluminan 
los últimos años luz 
que gimen, 
en los bordes de tu cuello, 
con sus bordados azules
y boletos de despedidas.

Las últimas gotas 
se estremecen 
en las eras, 
sin sangre en las venas,
en recipientes, 
sin quirófanos 
para unir los huesos,
las órbitas de los ojos, 
con esa ternura 
de la primera vez.

Tantos años, 
millones,
del vivir de las bacterias 
emulando la respiración, 
la terrible unión de las mareas,
las planicies 
con sus horizontes, 
desgarrados sus ruidos
y las fibrosas muertes 
deambulan,
mostrando sus dientes, 
sus lógicas dementes.

El tiempo, 
tal como búsqueda sin sentido, 
es un ciego querer, 
y las pulsión de órganos juntados, 
con leves balbuceos 
enredan las cosas, 
las sonrisas, 
satisfacción por entenderlo todo 
en un cofre con un dios solitario.

Tiempo de sacristías
y tormentos de demonios,
con la providencia, la luz
y demacrados sexos. 

Entre las vibraciones 
de los líquidos amatorios, 
de las secreciones 
de las horas antes del morir, 
del pensar, 
de la explicación del orden, 
las apariencias se hacen certezas, 
creencias sempiternas, 
agarradas de esbozos  
de las cosas que cambian, 
de las tramas viscerales
en las que nos envolvemos
para mirar la luna.

sábado, enero 21, 2017

Futuro



Tiritamos
juntando los nervios 
cuando nos hablan,
nos abrazan, 
estirando el futuro 
de cosas de todos los días, 
muriendo con el asteroide.

Nano-pensamientos,
fracciones de luz
divagando, respirando, 
hasta reducir el frío
en una manta,
en un rincón de arena y riscos
que nos ocultan 
de la luna, 
de sus eclipses.

Y alguien
aprenderá a aletear 
con tornillos y cables,
aprenderá a desvestirte 
con temperatura humana, 
y las tibias crecerán 
a nuestra voluntad 
para adaptarnos a la gravedad 
de planetas cenicientos.

Y entre secuencias 
de neuronas, 
los azules siempre 
estarán abajo, 
salpicando las olas, 
y durmiendo 
nos podremos peinar 
al mismo tiempo 
que el gorrión mañanero 
nos mira en la ventana.

Y más allá 
del diezmo, 
otras vidas 
atrapadas en roqueríos,
polvos y gases originales, 
cruzan espacios menguantes,
tiempos geométricos, 
y nos asustarán 
otras formas de uñas, 
otros cabellos, 
ese promontorio 
que sirve para guardar silencios,
que abulta la giba 
los extremos de una presencia
que al parecer se mueve.

El fastidio 
de lo cotidiano, 
con el horario y el reloj, 
mientras, una columna 
con sus rótulas, 
dejan de existir,
dejan estelas 
extrañas formas congeladas,
descifradas 
para revivir 
en otro esqueleto,
con otra calavera.

lunes, enero 16, 2017

De lejos


De lejos
las ataduras no se ven.
Náufragos 
de mares sin aguas 
con sus reflujos de luna
y los caracoles 
marchan a la sierra
a enamorar el viento seco.

De lejos
dudamos de todo.

Transeúntes 
de viejos ropajes 
raspados, con hilachos, 
colores del siglo pasado,
cortadas las costuras,
incrustados los bronces 
en los lugares del corazón,
más abajo de la flacidez
donde se siente.

Con lejanías 
empapelamos los cerebros, 
y con la voracidad de ser libres 
nos quedamos en los graderíos, 
en los bordes del sentido, 
en los bordes del sin sentido.

De lejos 
nos distanciamos 
con el puro afecto.

En las superficies 
de la otredad, 
nos distinguimos 
copiando a los demás, 
a las vecindades íntimas 
de sabernos similares,
enajenados  
en los lugares comunes.

De lejos 
el aire fresco.

La rutina angustiosa 
nos lleva a distraernos, 
de las calles y los sombreros,
de los ruidos de los tacos,
de las caderas, 
del fragor de los motores, 
y entre matices claroscuros 
siempre nos reclinamos 
para cerrar los ojos, 
para abrazar las preguntas 
que nos vuelven ineptos.

miércoles, enero 11, 2017

De reojo**






Estar en medio de todo
sin ser parte de nada,
al amparo del inmenso sol 
que abriga, abraza, 
la porfía de los besos.

Estar en medio de todo,
equidistante
a los párpados sumisos,
a charcos y avenidas,
y en los trenes 
te dibujas los ojos, el rostro, 
con un manojo de romero.

En medio de todo,
un testimonio irreverente
de ternura, 
desamparo
con una teja colgando, 
y tu tenaz optimismo
en tu forma de pararte,
alucina, deslumbra 
e integras todo 
en una parte,
sin desatarte los zapatos,
cayendo el helado 
en tus botones, 
en tus vértebras,
en tu falda.

viernes, enero 06, 2017

No olvides

No olvides
las inclinaciones, 
los límites 
de los lugares amatorios, 
el regazo con pétalos
detrás de tanta gente,
dejándote llevar 
por el viento.

No olvides
la leche tibia 
y el santón que predicaba
bajo los almendros, 
mientras nos tocábamos 
en la alfombra, 
en la puerta del patio, 
en la artesa con agua,
juntando los pies
con los metales 
que bajaron del cielo.

No olvides las abreviaturas
que indican el futuro, 
la sordera 
en una fila sin fin 
donde entregan 
los apósitos con lavanda,
surtideros de corticoides, 
los recortes de occidente 
en tránsito a la fiesta de los magos.

No olvidar
la fantasmal curvatura
de tantos seres 
haciéndose pequeños,
estructuras 
hechas en hilaturas, 
en noches de guerra, 
en las que te escondiste 
con tus cabellos,
con tus cartas y tu diario,
mirando absorta los expósitos, 
las deportaciones, 
el exterminio de los huesos 
cavando sus tumbas.

La memoria
de cabecitas juntas,
con sus mantos 
cubriendo sus almas 
y el ruido 
de tanto pisar la tierra, 
mientras acudías a beber, 
a mirar nuevamente 
los cordeles colgando, 
y no te pude imaginar 
todos los días 
en ese reguero desordenado 
de gente, 
buscando pertenecer, 
a un lugar, a un querer,
a las primeras vocales 
olvidadas  
desde hace mucho tiempo.

jueves, diciembre 29, 2016

Entre suturas...


Juntar los bordes heridos,
los saltos de la sangre, 
el color de la policía 
tras las cortinas, vendas,
y la penetración del olor 
de la vida contaminada.

Sin saber, 
todo se junta 
cuando queman los libros, 
aunque, alguien despierto, 
lidie con la desesperación 
del enredo de los nervios, 
de las ligaduras, 
de la asepcia 
del primer beso.

A veces,
cloramos los recuerdos 
sin resentimiento, 
y te levantas 
con los cabellos erráticos, 
sabiéndote en estado nocturno, 
en eterna succión ancestral
para poder vernos,
tocarnos los pulsos 
y pedir alientos 
para los angustiados.

Un pequeño tajo,
minúsculo, 
se entromete 
en los lugares del sufrir,
de los dibujos sin orejas,
en esa suerte de vida 
con habitaciones, 
con cerebros,
con ropas.

Juntar 
los bordes de las heridas,
con suturas antiguas, pegadas, 
con el tiempo que dura la lluvia,
el menguar de la luna, 
los tejidos que se deshacen 
con los versos calladitos, 
sencillos, 
escritos en las venas.